Bueno, lo que me entretiene de verdad es esta vaina de la estatua de Colón. Superado el umbral de ranciedad choquera que todo ser humano normal puede soportar, surge el desvarío. Y yo puede que esté alucinando pero se me está ocurriendo la idea disparatada de contribuir activamente a tan insigne monumento. ¿Qué tal si abrimos la veda con un concurso de ideas para el diseño del busto del almirante? Aquí van las primeras propuestas, directamente de la tableta gráfica del señor Toni Ruina, que como sabéis apatrulla las calles de Olba Town y es la peor pesadilla de Peter Font (sí, lo habéis adivinado, el mismo que nos ha cascado el dichoso monumento…)
Me molan especialmente estas dos propuestas. La del Colón del encuentro de culturas, es decir, puto indio si te encuentro te mato o me das todo lo que llevas en los bolsillos ahora mismo.
O, en su defecto, ya que en la vida todo está conectado por un cierto gradiente de factores, y teniendo en cuenta que colón lleva a hispanidad e hispanidad lleva a España con mayúsculas una grande y libre y España una grande y libre lleva a machos con un par de cojones; entonces, el diseño más adecuado es éste que el bueno de Toni corona con un badajo apropiadamente proporcional a la hazaña bélica del personaje. Naturalmente, este último diseño incorpora también otros funcionalidades urbanas insospechadas. Por ejemplo, cuando estén aburridos los cándidos niños y niñas de nuestra muy beata plaza de las monjas podrán trepar por el nabo y pasarlo en grande. O las señoras, cansadas después de las rebajas, recostar sus frágiles espalditas sobre un auténtico falo hispánico que las sostenga.
Bueno, ¿qué os parece? ¿Por qué no contribuís con más diseños? Seamos grandes, coño, seamos colonizadores y que en nuestro imperio no se ponga el sol.
¡Ar!





aynssss!!!! qué bien viene el sentido del humor, tan, tan necesario en esta ciudad pero anoche, al pasar por la plaza de la monjas y ver… semejante monolito, cateto e indigno de admiración tuve que hacer un gran esfuerzo porque no se resbalaran las dos lagrimitas que asomaban por el rabillo interno del ojo.
QUÉ HORRORRRRRR!!! que susto encontrarse con tan tremendo alarde de inoperancia e inteligencia rancia.
Llévaba un taper con salmorejo y estuve a punto de hacer mi primer y único acto bandálico que hubiera cometido en mi vida. No lo descarto hacer pero esos gestos de protestas no me parecen los adecuados, me asemejaría un poco a colón con ello.
Ánimo para pasar cerca de la estatua!!!! ánimo para vivir en esta ciudad!
bss!
manu
querida manuela: si aquellas navidades no se libraron los inocentes cervatillos que poblaban la avenida andalucía de nuestra falta de decoro (y mira que no nos habían hecho nada), sólo tienes que darnos un poco de tiempo para que pensemos en el motivo de las guapas fotos que haremos -nuevamente- con tu cámara digital y con la estatua como principal sujeto…
Mierda, siempre dije que de quien había que poner una estatua es de William martin…
Jarl, si supiera manejar los fotoshopes somo Mayor Tom, recogía el guante del diseño alternativo. Organiza un curso de innovación docente y me apunto.
Caramba!!! No sé si ha sido a propósito pero a nuestra amiga se le ha ocurrido una idea genial. ¿Es posible mejor arma contra la rancia herencia colombina que la tradición gastronómica? Cubramos a cristobalito de Salmorejo. ¡Que luzca naranja el almirante y huela a ajito y tomate y perfume nuestra sosa placita! Manuela, acabas de inventar un nuevo concepto: la intervención nutritiva frente frente al despotismo onubensista.
¿Quién se anima? También podemos probar a derribarlo a croquetazos.