¿amor o síndrome de estocolmo?

candados

Otra de las últimas importaciones es esa costumbre de simbolizar una unión sentimental con un bonito candado, de esos que despachan en las ferreterías. Puede que haya quien lo considere el colmo del romanticismo. A mí me parece más bien revelador; un signo de dónde acaban muchas relaciones: amarradas, cerradas… oxidadas y a la intempérie. Pero oye, sarna con gusto…

Estos los atrapé un atardecer en el muelle de la compañía Rio Tinto. Uno de esos lugares que, también en Huelva, merece la pena visitar de tanto en tanto. Y si es posible, pasearlo, en vez de ferretearlo con tristes accesorios metálicos.

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