lluvia de palos…

Ayer sábado se me ocurrió visitar la antesala del festival iberoamericano. Un espectáculo de danza (pretendidamente ritual pero descaradamente contemporánea) y percusión (descaradamente precolombina pero vigorosamente actual) que ofrece el programa del otoño iberoamericano. Creo que ando todavía medio conmocionado. Y no me refiero a las desnudeces de las bailarinas, que a mis edades ya van haciendo mella, sino por el derroche de pericia con que los componentes de la compañía mexicana ofrecieron exáctamente eso: una atronadora lluvia de palos, de piedras, de agua, de maderas dulces y de maderas opacas, de bramidos, bufidos, suspiros; una lluvia polirítmica que nos fue despertando a todos para, al final, hacernos menearnos inquietos de puro gusto en nuestros asientos. La cosa empezó con frio y una figura femenina brotada de una arena sucia que escupía piedras y alumbraba con sorprendente fluidez máscaras de terror mochica, por lo menos. Para mí que más de uno lamentaba haberse comprado la entrada. Pero los percusionistas se encargaron de calentar el ambiente: sincronizados, fundidos, a veces deslizándose unos detrás de otros; otras peleando por el territorio. Cuando las luces se apagaron, pocos fueron los que se resistieron a aplaudir soñando que el apluso se fundiera con tanto ritmo. Y hubo bravos y un par de salidas a escena. Viva el otoño iberoamericano. Viva el ritmo…

Deja un comentario

Archivado bajo Uncategorized

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s