Campanilla, arma de destrucción masiva

Es que ayer me fui con una sobrina estupenda que tengo al cine. Y la verdad es que lo había visto todo menos… Campanilla y el secreto de las Hadas. Buf. Este tipo de películas son, por sí mismas, tirando a alucinógenas, pero es que después del arrebato intenso de neorealidad drámatica en vías de desarrollo del Festival de cine Iberoamericano el choque estético es incontestable. He salido del cine convencido de que Campanilla es, de hecho, un arma de destrucción masiva para niñas preadolescentes. No tengo mucho tiempo ahora de escribiros una crítica sesuda, sólo quisiera destacar algunos detalles signioficativos…

a) Campanilla es muuuuuy mona, pero como al estilo niñatilla pija de boquita de piñón y ojazos azuletes. Tiene una cinturita de avispa que ya la quisiera la guarrona de Katy Perry y usa minifalda ecológica (porque es una hojilla medio rota). Hasta sexy resulta el hadilla de tanto en tanto.

b) Campanilla y sus amiguitas (todas exáctamente iguales porque, al parecer, en el país de las hadas no las hacen bajitas, ni gorditas, ni con acné, ni tan siquiera un poco feítas) siempre están de fiesta. Hasta cuando trabajan duramente recogiendo los copitos del invierno (¿estarán dadas de alta?) ríen y disfrutan como en una buena fiestecita pijama o party de postín.

c) Se pasan el día revoloteando pero nuncase les mueve un mechón de sus peinaditos fashion y sus naricitas hacen tiernos mohínes a cada ratito, mohínes que se incrementan exponencialmente cuando hay un fornido duende cerca. Cada cara que ponen es una perfecta imagen para su perfil de Facebook…

d) Se quieren tanto, son tan amigas… pero si a una se le rompe una alita. ¡Ay Dios! La echan del poblado, se le acabó la vida rica, seguro que la mandán a la lista del paro o a prostituirse a algún club de carretera porque en el país de las hadas no hay sitio para la imperfección ni para la diferencia.

e) Bueno sí, hay una hada chinita y otra negrita. La chinita se parece a Charmane Star y la negrita a Halle Berry. Con eso se cubre la cuota de diversidad racial: abstenerse gitanas, rumanas, árabes, mongolas o bantúes. Hasta que no tengáis un lobby poderoso dando el coñazo en Hollywood no os meterán en las películas que moldean la mente de nuestra tierna infancia.

f) ¿Por qué todos los duendes de los que se enamoran nuestras simpáticas haditas parecen jugadores de fútbol y los que son bajitos o gorditos sólo hacen papel de gilipollas?

Ruego a Dios, en fin, que una misteriora fuerza cósmica borre los archivos de Walt Disney, porque nuestro futuro está en peligro. Y si no, fijaos en la foto. Imaginad que esta moda Campanillesca  se extiende también al género masculino…

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